LA COMUNICACIÓN MÉDICO-PACIENTE A TRAVÉS DE INTERNET

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Internet y los dispositivos móviles están cambiando las formas de comunicación de las personas en todos los ámbitos. En la esfera de la comunicación médico-paciente se abren enormes posibilidades como la consulta y el seguimiento médico online. Nadie lo duda. Pero las nuevas tecnologías suponen también un gran desafío tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud. ¿En qué medida se están aprovechando estas posibilidades?

Llevamos más de una década oyendo hablar sobre las grandes ventajas que supondrán la “historia clínica electrónica” y la “telemedicina”. Muchas personas en España y en otros países europeos ya tenemos una historia clínica electrónica abierta por un servicio de salud. ¿Ha tenido un impacto positivo en la salud de las personas? ¿Ha mejorado al menos la eficacia o la eficiencia de los sistemas de salud? Que yo sepa no existen datos objetivos para responder a afirmativamente a estas preguntas. Para lo que sí han servido es para que los gestores administrativos de los sistemas de salud tengan un mayor conocimiento y control de nuestros datos de salud. 

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En los últimos años la tecnología ha seguido progresando en una dirección no prevista por las autoridades y grandes empresas sanitarias. Internet llega cada vez a más personas a través de dispositivos móviles como teléfonos inteligentes y tablets que permiten a las personas estar conectadas ubicua y permanentemente. Los ciudadanos ya podemos crear nuestra propia carpeta de salud y consultar a médicos a través de Internet. Sin embargo, los grandes sistemas de salud no nos permiten acceder a nuestros datos médicos personales ni nos facilitan la comunicación con nuestros médicos. El pretexto: la seguridad de los datos. Es cierto que la seguridad absoluta en Internet no existe, como no existe en ningún otro ámbito de la vida.  Pero, personalmente, no me ofrece ninguna garantía que mis datos de salud estén guardados por el sistema público o una gran empresa de salud en una historia clínica que ha sido abierta sin mi permiso, a la que yo no tengo acceso y que no me proporciona ninguna utilidad directa. De hecho, The Guardian publicaba a principios de febrero de 2014 una alarmante noticia según la cual el National Health Service contempla la venta de datos de las historias clínicas de los pacientes al sector privado.

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Tenemos inmensas posibilidades de mejora, sistemas y aplicaciones muy asequibles e incluso de uso gratuito, que los pacientes quieren utilizar y muchos médicos aceptaríamos encantados. Pero, los responsables del sistema sanitario son muy reacios a facilitar el uso de recursos que promueven la autonomía de los pacientes. ¿Será porque sienten que pierden el control?

En mi opinión, estamos ante cambios de gran trascendencia que van a cambiar de manera radical la forma en que entendemos el sistema de salud. Como ha ocurrido siempre, el factor decisivo que determinará el cambio será la actitud de los médicos. Históricamente los médicos son muy prudentes a la hora de modificar su forma de trabajar. Es lógico y muy de agradecer. Sin embargo, para los médicos jóvenes el uso de Internet, los teléfonos móviles inteligentes o tabletas, es algo tan natural como respirar. Por tanto, el cambio que se avecina es sólo cuestión de tiempo. Hay datos consistentes que apuntan en esta dirección.

En una revisión internacional reciente se ha constatado el posible efecto beneficioso de la comunicación médico-paciente por Internet En España existen datos recientes sobre el uso de Internet en relación con la salud. Javier García León ha realizado un interesanteanálisis crítico de estos datos.  Los resultados de las encuestas realizadas en España son consistentes con los obtenidos en otros países avanzados.  Existe ya una mayoría de pacientes dispuestos a utilizar Internet para comunicarse con sus médicos. Si no se utilizan más y mejor estas tecnologías para la comunicación médico-paciente no es porque los pacientes no quieran, sino porque los médicos no están ahí, todavía. Pero este panorama podría cambiar en cualquier momento.

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Durante los años 2011 y 2012 tuve la suerte de participar en el diseño y puesta en marcha de la plataforma qoolife  que ofrece a los pacientes una carpeta privada de salud en la nube, facilita la autogestión de la salud y permite la comunicación médico-paciente. Como pionero de la consulta médica online, he tenido la oportunidad de experimentar las ventajas y las dificultades de la práctica médica online y de compartir mi experiencia con otros médicos y profesionales de la salud que se han aventurado en este campo de un modo u otro. Creo que la mayoría coincidirán conmigo en que la barrera para el cambio no está en los pacientes, sino en las grandes organizaciones sanitarias, tanto públicas como privadas. Porque la mayoría de los médicos están mentalmente preparados para el cambio, o al menos –con toda seguridad– los médicos jóvenes.

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Rafael Pinilla

Médico, Psicólogo y Economista.

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